La mayor parte de la escritura ocurre entre visitas.
Casi nunca estás en un escritorio. El texto de la ficha, el seguimiento, la nota del CRM, el resumen de la oferta: se acumulan en el coche, en el vestíbulo, en los diez minutos antes de la siguiente cita. Teclear todo eso con el portátil sobre las rodillas es un trabajo en sí mismo.